Bottle Drift #2: A God without limits
Posted: lunes, 27 de abril de 2026 by La voz que clama en el desierto inNo quería dejar que Abril terminara sin lanzar otra botella al océano de la internet.
Al finalizar Semana santa por alguna razón he leído, casi obsesivamente, la historia de Elías a partir del capítulo 17, y he tenido la oportunidad de poder dirigir dos estudios bíblicos, uno sobre el 19 y otro sobre el capítulo 20. Hoy quisiera compartir sobre lo que he aprendido en el capítulo 20 de primera de Reyes.
Normalmente, cuando leemos la biblia, tendemos a focalizar nuestra lectura casi exclusivamente en las historias increíbles que nos enseñaron en la escuela bíblica los domingos por la mañana y que los pastores re-visitan en sus sermones más seguido que raro.
Todos buscamos encontrar valor, animo, respuestas, o guía en los héroes de la biblia y está bien, por algo existen, pero esta práctica nos hace omitir muchas porciones "random" de las escrituras.
Para algunos una gran parte de la biblia son casi que decoraciones para las historias que importan y dejamos por un lado las enseñanzas que quizá puedan resonar más con nosotros que las de los grandes hitos bíblicos.
El capítulo 20 es una de esas partes "random" de la biblia, pues para ser sincero:
¿qué me va a enseñar una historia de un rey pecador y sus guerras contra otro grupo de reyes random del medio oriente?
Acab fue el séptimo rey del reino del norte de Israel, y fue uno de los lideres más cuestionables espiritualmente. Su esposa, muy famosa por cierto, Jezabel, lo empujo a dar rienda suelta a la adoración de dioses paganos, en especial a Baal.
Es en este contexto de un agujero moral y espiritual auto infligido que Elías surge y ya sabemos cómo va su historia. La historia de Acab pausa en el capítulo 18 y continua en el 20. Ahora enfocado exclusivamente en él (Acab).
En este capítulo se nos relata la historia, que cronológicamente no se sabe (o por lo menos yo no sé) donde cae dentro de la historia de Elias-Israel-Eliseo, de una amenaza existencial al reino del norte de Israel.
Ben-adad rey de Siria (junto con otros 36 reyes+ejercitos), está demandando sumisión total al rey israelita, y este como muy buen líder espiritual de su pueblo fue primero a buscar consejo de Dios y de los ancianos para poder dar una respuesta apropiada a esta amenaza...nope. El esposo de Jezabel, ¿buscaría a Dios primero? Ain’t happening.
Acab reacciona y en lugar de buscar a Dios primero, se somete por completo:
“Soy tuyo” le dice a Ben-adad.
Acab está dispuesto a entregar a su pueblo para salvarse a él, es obvio, si no me creen léanlo, de hecho esperaría que estén leyendo el capítulo conmigo. Pero Ben-adad decide demandar más de Acab, y eso ya no le gusto, pues sus demandas ahora son mas personales, y por ello Acab cambia su actitud a uno de resistencia.
De nuevo, Acab, sigue sin buscar de Dios. Sus respuestas no están ancladas en oración o en lo que Dios desea, aunque no podemos esperar mucho de un rey “borderline” pagano.
A partir del versículo 13 la cosa se pone interesante porque un profeta se acerca a Acab, la biblia no especifica quien. No dice que fue Elías o Eliseo, solo habla de un profeta que le comunica a Acab que le va a dar una victoria contra Ben-adad con un simple propósito:
“Para que sepa que es el Señor”.
Quiero que le pongan atención a los detalles entre líneas y por qué estas historias random muchas veces tienen más enseñanza practica que las famosas.
Dios está claramente interviniendo, pero no lo hace porque se lo pidieron, no lo hace porque Acab ha mostrado arrepentimiento por darle rienda suelta a Jezabel, no lo hace porque Israel ha sido transformado…Dios no está respondiendo a fidelidad. Wait, what?
Dios actúa porque tiene un propósito, y su propósito es mostrarse -de nuevo- a Israel, a Acab y a los reyes vecinos.
Esto es super importante por lo que esta porción de la historia nos enseña:
Si Dios tiene un propósito el mérito humano no es la causa. Él va a actuar y punto.
Y se muestra, porque le da a Acab una victoria imposible. Dios se revela, tangiblemente, básicamente le dice: Existo y tengo poder.
El profeta le advierte a Acab: van a regresar, prepárate porque este rodeo aún no se termina. Y aquí esta otra parte interesante de la historia porque Dios nos continua revelando aspectos de su naturaleza.
Los consejeros Sirios dicen, y parafraseo, “Sus dioses son dioses de las montañas, si peleamos en el valle les venceremos”.
Esto es muy cultural pensaría yo, entienden que la derrota que experimentaron se dio sobrenaturalmente pero lo miran desde su propia cosmovisión: Así como nosotros tenemos un panteón también los Israelitas. Y es que en los panteones las deidades se encuentran condicionadas, y ninguna sostiene poder y autoridad absolutas.
Que es lo que Pablo describe como principados y potestades pero que están limitados hasta territorialmente.
Los Sirios lo entienden así y piensan que el Dios de Israel también tiene límites. Pues en este capítulo, a las malas, van a aprender que Dios es absoluto en su poder.
El profeta se vuelve a acercar (no se sabe si es el mismo u otro) y le vuelve a decir que le va a dar otra victoria, aun más improbable y encima en un valle para que les quede a todos claro que Él es Dios.
Y voy a detenerme aquí con mi bottle drift para decirte que cuando caminamos en el propósito de Dios, él va a actuar…
…con nosotros, sin nosotros, pero nunca limitado por nosotros.
Y el timing de esta lectura es especialmente importante para mí, por lo que estoy viviendo en tiempo real.
Donde trabajo dependemos de donaciones y en algún grado estas donaciones son mi responsabilidad también. Y en este momento estamos, no sé ni como describirlo, por entrar a una situación difícil y de mucha incertidumbre.
Y aunque parezca risible he aprendido de Acab.
He aprendido a no omitir en buscar a Dios primero, siempre.
He aprendido a no confiar en mi propia sabiduría.
He aprendido que si este lugar, esta organización, este ministerio es suyo él lo va a sostener independientemente de lo que yo haga pues el cumplimiento de su propósito es indiferente de lo que intente hacer…
…porque nunca hare méritos para decir que su provisión fue por mi esfuerzo.
Y finalmente que él no solo está en los buenos momentos (montañas) si no también en los difíciles (valles).
Hoy más que nunca he escuchado de él: No estás solo, aquí estoy. Espero que ustedes puedan sentirse igual tras leer esta entrada.
Por el reino,
La voz que clama en el desierto